¿Y SI LOS CABALLOS HABLARAN?, LAS 10 COSAS QUE SEGURO NOS EXIGIRÍAN.

Los caballos en libertad saben proveerse de todo lo necesario para su mantenimiento ideal. El problema viene cuando permanecen estabulados en un lugar delimitado, donde quedan a merced de nuestros cuidados. Somos nosotros, entonces, quienes debemos ser responsables de satisfacer sus necesidades, pero, ¿qué esperan de nosotros?, ¿Seguro que sabemos hacerlo bien?. Hemos establecido un listado con diez prioridades que pueden orientar hacia los requerimientos vitales, lo que nos pediría si pudiera hablar.

  1. CONTROL DEL ESTRÉS EN EL ENTORNO- En su calidad de animales extremadamente sensibles, debemos procurarles una zona de reposo y trabajo, carente de los síntomas típicos de tensión. Perros descontrolados, arbustos donde la falta de visibilidad haga sospechar la presencia de algún “ente fantasmagórico” son los habituales. No descuidemos, además, la limpieza del entorno. Prevenir los accidentes con chapas, cristales u obstáculos que puedan provocar caídas o cortes- En su calidad de animales extremadamente sensibles, debemos procurarles una zona de reposo y trabajo, carente de los síntomas típicos de tensión. Perros descontrolados, arbustos donde la falta de visibilidad haga sospechar la presencia de algún “ente fantasmagórico” son los habituales. No descuidemos, además, la limpieza del entorno. Prevenir los accidentes con chapas, cristales u obstáculos que puedan provocar caídas o cortes.

    La relación con otros animales debería ser lo más social y razonable posible.

  2. SU HIGIENE- La higiene corporal y de la cuadra prevendrá muchos problemas de insectos, hongos, o infecciones en cascos. Hay tareas que deben ser diarias, como el cepillado del pelo, la ducha tras el trabajo o la limpieza de cascos antes y después de la sesión. No olvidemos la cuadra, que esté siempre seca y renovada diariamente.
  3. EL HERRAJE- Punto muy importante para la duración de la vida deportiva de nuestro caballo y no siempre respetado. Debemos renovar herraje en torno a los 45-50 días, aproximadamente. El dilatar en exceso este plazo, puede provocar angulaciones inadecuadas en los aplomos, lo que conlleva posiciones cambiantes en las partes internas (huesos, ligamentos), que acaban sufriendo más de lo necesario. La labor de un herrador no es tan solo recortar casco y clavar herraduras, además debe ser vigilante en el aplomo individual y procurar que los cascos mejoren en calidad y ganen en tamaño.

    Cubramos todas las necesidades vitales y hagamos de nuestros caballos seres felices.

  4. EXAMEN DENTAL- La manera de masticar produce a menudo desgaste en los molares dejando un aspecto irregular que provoca puntas de esmalte afiladas que pueden producir lesiones y llagas en la boca. Las consecuencias, malas digestiones, exceso de salivación, pérdida de peso, inapetencia por miedo al dolor, defensas cuando es montado, rigideces e incluso bocas que sangran. La solución es relativamente sencilla, limar esos picos por un veterinario o especialista en salud dental con una periodicidad aproximada bianual. No cuesta mucho rato y además los resultados son inmediatos. Los caballos vuelven a recuperar peso y tienen mayor sensibilidad al ser montados.
  5. PESO ADECUADO- Debemos velar para que su peso sea el adecuado. Con frecuencia, podemos ver animales que dejan traslucir sus costillas y abultar ostensiblemente la cruz. Las consecuencias, roces, mataduras, dolor, debilidad y estrechez de pechos que puede ocasionar una mala adaptación a la montura. En mi opinión una de las peores torturas a un ser vivo constituye lo que denomino de manera elocuente “hambre crónica”. El sobrepeso, por el contrario, puede suponer un problema para el sistema locomotor propiciando tendinitis o sobrecargas innecesarias. A la par que el exceso de grasa puede perjudicar al corazón u otros órganos. Para prevenir ambos casos demos las raciones convenientes y trabajemos con regularidad para tonificar los músculos. No olvidemos la otra parte del binomio: el jinete. Este debe ser considerado, al igual que el caballo, como un deportista que debe vigilar su forma física y alimentación, evitando un exceso de peso y desequilibrios que puedan alterar la monta.
  6. ALIMENTACIÓN EQUILIBRADA- Muy relacionado con el anterior apartado. Debemos proporcionar todos los recursos alimenticios posibles que contribuyan a tenerlo en perfectas condiciones. Pienso compuesto especial para équidos, paja y forraje verde no deben faltar jamás en las cuadras. Especial importancia cobra los bloques compuestos de sal, es decir no nos conformemos con que tengan cloro y sodio (la sal común), si no que en la etiqueta informe de más minerales muy importantes para las reacciones químicas del organismo.
  7. AGUA POTABLE- No vale cualquier agua. A menudo pueden verse depósitos al sol donde la sobrecarga bacteriana por el calor es evidente o aguas de pozo de dudosa calidad. El concepto de potabilidad es un poco amplio y complejo, pero no olvidemos el PH del agua, que debe situarse en torno a 7. Un caballo suele beber en torno a los 25 litros de agua como media, aunque puede llegar a los 50 l. en momentos de mucha intensidad física o calor excesivo. Lo ideal es proporcionar bebederos automáticos conectados a la red de abastecimiento municipal, aunque no siempre es posible. Las aguas de mal olor, estancadas, muy calientes o poco claras pueden provocar la negativa de los caballos a beber, vigilemos todos estos factores.
  8. TRABAJO A DIARIO- El entrenamiento periódico y planificado permite solucionar muchos de los problemas ya referidos. Se vuelven más dóciles y manejables, mejoramos el tono muscular, controlamos el peso y desarrollan su sistema intelectual manteniéndose mentalmente activos. Existe numerosa información que nos orienta sobre el sistema de trabajo a seguir. También podemos consultar el enlace “Introducción al entrenamiento de nuestro primer caballo”.
  9. REVISIÓN VETERINARIA ANUAL- Al menos, que sea visitado por el veterinario una vez al año. Nos dará interesantes recomendaciones de cómo anda el herraje. Se encargará de las vacunas (tétanos o influenza) y desparasitaciones (tres o cuatro veces al año) que pueden provocar otras complicaciones como cólicos, dermatitis, diarreas o cólicos, supervisará la boca e inspeccionará el aspecto general del animal.
  10. COMUNICACIÓN CON OTROS CABALLOS- Que se pueda relacionar e interactuar con otros ejemplares de su misma especie es la mejor manera de que tenga la compañía más conveniente en las largas horas que permanecen sin los humanos. Resultan adecuadas las cuadras abiertas en su parte superior que les permiten establecer entre ellos contacto visual y olfativo. En los caballos alojados en vallados, que logren formar su propia manada, aprendiendo a situarse con arreglo a la jerarquía que cada uno ostente. Es una manera de que se sientan caballos, ya que a nosotros, ¿no nos gusta sentirnos como humanos?.
By | 2017-10-22T18:16:51+00:00 octubre 6th, 2017|10 cosas que..., Historias de la Equitación|0 Comments

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