PRIMERO ECLIPSE Y DESPUES, NINGUN OTRO.

Dicen que los grandes genios nacen en el momento preciso en que el cielo es atravesado por un cometa o se sucede un eclipse. Es uno de esos instantes que se dan de vez en cuando, pero que dejan huella, como la historia que vamos a desarrollar.

El Príncipe Guillermo, Duque de Cumberland, era el propietario de las prestigiosas cuadras de Crabourne Lodge, en Berkshire, Inglaterra. Nos situamos en el mes de abril de 1764, cuando un eclipse solar coincidía con el alumbramiento de un potrillo que acabaría siendo alazán, de cordón corrido y calzado de su pie derecho. Descendía de buena familia, de la mejor, pues sus padres eran Marske y Spilletta, las más selectas líneas de caballos árabes del momento.

La mala suerte hizo que al año de vida del potrillo fallecía el Duque de Cumberland, sus cuadras y otras propiedades fueron subastadas. Eclipse es adquirido por 75 guineas por el tratante de ovejas Wiliam Windman. Con tres años ya muestra un carácter temperamental y difícil y buscan a alguien que se haga cargo de su adiestramiento. Dennis O´Kelly es un criador de caballos irlandés que compra la mitad del caballo por 650 guineas y se compromete a su doma. Para ello, delega en su jinete de confianza; un muchacho llamado Sullivan.

En aquella época, las carrreras no eran como ahora. Se corría una distancia más larga (6,4 km), con 76 kilos de peso. Por tanto, mayor distancia y esfuerzo implicaba una monta más tardía que en la actualidad. En las primeras pruebas que le hacen de velocidad, observan que no es un caballo convencional, más bien posée un potencial fuera de lo común. Así refieren su primera carrera:

…”en el hipódromo debutamos el 3 de mayo de 1769, Eclipse tiene cinco años de edad y volamos sobre una distancia de 4000 metros. Las apuestas estaban 4 a 1 y se cumplieron. Logramos ganar sin ningún esfuerzo. Competimos con cuatro caballos más, 3 de ellos de 6 años. Esta crónica se repitió durante las 18 carreras”…

O´Kelly, con el triunfo de esta primera carrera proclama la mítica frase de “Primero Eclipse, después, ningún otro”. La leyenda de Eclipse y su jokey John Oakley acababa de dar comienzo. Tenía una merecida fama de irreverente y chico malo. Pero fue de los pocos jinetes que supieron controlar su carácter explosivo y sobre todo su manía de galopar con la cabeza agachada hacia el suelo. Se rumorea que los rivales querían atentar contra el caballo y se deben tomar unas medidas excepcionales de seguridad. Además, se ve obligado a retirarse una temporada. Hubo de permanecer más de diecisiete meses sin competir, pues nadie quería apostar por el resto de los caballos. En este tiempo de parón, el caballo se dedicó a la más sencilla y lucrativa labor de semental. Eclipse ganó en competiciones la nada despreciable cifra de 25.000 libras y como reproductor multiplicó esta cifra por diez.

Delicioso grabado donde aparece en primer lugar Eclipse, los demás hacen lo posible por seguirle. R, Ackerman, hacia 1870.

Eclipse generó una línea de caballos campeones, al menos 344 de ellos lo fueron en algún momento. En la actualidad, es un orgullo tener un descendiente de este excepcional animal, se calcula que el 80% de los purasangre actuales son herederos de este campeón. En 1884, Saint Simon, descendiente de Eclipse, gana la Copa de Oro de Ascot. Años más tarde, otro vástago, el campeón italiano Ribot gana por dos veces el Prix de L´Arc de Triomphe.

El 27 de febrero de 1789, Eclipse sufre un grave cólico que le produce su muerte. El cuerpo es sometido a un meticuloso estudio forense que saca a la luz las adaptaciones físicas de este atleta. Dando justificación razonable a lo que parecía una proeza inexplicable. Para ello, se contrata los servicios del veterinario francés Charles Benoit. Las conclusiones de este estudio, novedoso en un animal, fue el origen de la creación de “Royal Veterinary College”, donde aún se puede visitar en el museo el esqueleto naturalizado. Su estructura ósea, más robusta de lo habitual, una gran cantidad de fibras musculares rojas, las que dan potencia y un corazón sobredimensionado con un peso de 6,5 kg, cuando lo normal es unos 4 kilos. Este gran tamaño suele venir acompañado de una hipertrofia ventricular. Uno de los motivos de la mal llamada “muerte súbita”. Los que practicamos deporte (perdón por mi confesión) de manera intensa y extensa la sufrimos y la tenemos diagnosticada. El corazón aumenta su tamaño y su capacidad de bombeo, permitiendo un mayor rendimiento en deportes de esfuerzo máximo o resistencia. En muchos de sus descendientes esta hipertrofia ha sido advertida.

Tras los estudios correspondientes, sus restos se veneran casi como los de un santo católico. Una de sus cascos se entregó como premio en Ascot, y los otros tres restantes acabaron ahuecados como tinteros. Se aprovecharon las crines de su cola para elaborar diferentes adornos.

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By | 2018-12-24T22:28:41+00:00 diciembre 9th, 2018|Historias de la Equitación|0 Comments

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