MINDFULNESS, UNA ALTERNATIVA AL CONTROL MENTAL Y LA MEDITACIÓN.

 

Toda actividad deportiva necesita una orientación mental. La práctica de la equitación es un ejemplo evidente de como a menudo, sobre todo para aquel que empieza, puede encontrarse desarmado mentalmente. Estamos ante un deporte en el que tenemos que sincronizar dos mentes -jinete y caballo- a la hora de ejecutar cualquier movimiento, y no siempre es fácil. No es raro que muchos jinetes vuelvan a casa desanimados, o pensando que la equitación no va con ellos, que no valen para esto. Cierto es que si hay que disponer de unas claves técnicas para el manejo, también es fundamental las soluciones de tipo mental; afrontar interiormente los problemas, desde la concentración y la focalización. Elaborar respuestas de calidad ante estímulos adversos es el fin de esta técnica mediante patrones de conductas casi reactivas, generando un automatismo en la respuesta. Existen numerosos métodos o alternativas que nos pueden ayudar a reconducir la gestión de nuestras emociones, reordenándonos interiormente, evitando los males crónicos y episodios de tipo depresivo o negativo. Una de ellas, de las más recientes y efectivas, consiste en la práctica de la atención plena; el Mindfulness.

Jon Kabat-Zinn, profesor de medicina de la Universidad de Massachusettes, desarrolla en la década de los años 70 una técnica de concentración a mitad de camino entre meditación india (Vipassana) y budismo, aunque hoy en día su práctica ha evolucionado, perdiendo los componentes religiosos.

El concepto parece sencillo, tomar conciencia plena del momento presente, focalizar el objetivo, olvidando acciones ya pasadas, o proyectos futuros, atender la realidad, la única, la de este momento. Imaginemos el derribo de un obstáculo en un recorrido, el palo ya está en el suelo -no tiene solución- no volvamos la cara hacia él, lo que implica una distracción y pensemos en el siguiente, focalizando toda nuestra atención ante él . Las reglas son concisas y claras. Es la técnica de observar hacia nuestro interior; a los pensamientos, a las emociones, a las sensaciones corporales. Atención y conexión con nuestro cuerpo. Más sentir y menos pensar.

Una fuerza psicológica en forma nos permite afrontar situaciones difíciles.

-No juzgar, no debemos funcionar con “me gusta o no me gusta”. No criticar lo que no se consigue, simplemente no se consigue. Se trata de un mecanismo del cerebro que puede transmitir alerta, miedo con el consiguiente retroceso en el rendimiento.

-Aceptar, lo que se és y lo que ocurre en nuestro entorno. Vigilar lo que únicamente depende de nosotros.

-Pensamientos, ni definen nada concreto, ni adivinan una realidad, ni son el presente inmediato. Los pensamientos, los buenos y los malos, se dejan estar y se atiende a lo que nos acontece en este momento. La capacidad de concentración absoluta. Las sesiones excesivamente largas pueden llevar a un agotamiento mental o fatiga cognitiva. Hay que saber finalizar a tiempo.

-Despertar la curiosidad. A menudo, lo habitual por ser cotidiano, carece de valor. No damos la suficiente importancia a lo diario. Elaboremos aquellos incentivos que nos motiven y huyamos de la rutina, de la monotonía.

-No se trata del resultado, sino del rendimiento, la atención debe ser puesta en el día a día, trazando pequeños objetivos sencillos de alcanzar, pero que permitan un avance constante. Si nos centramos en exceso en los resultados, corremos el riesgo de sufrir frustración, desengaño y desembocar en malestar y un exceso de presión, siempre negativos.

Para cualquier disciplina deportiva es importante la relajación y concentración.

-Paciencia, hay que saber entrenarla, aprender a esperar el momento concreto, eliminar la ansiedad. Es bueno convivir con leves dosis de incertidumbre y no tener todo bajo control. Admitamos de manera natural lo inevitable; los rivales, los tropezones, los botes o los rehúses.

– Respira, para y medita, la famosa fórmula R P M. Una sola respiración, una sola mente. Es una herramienta básica y moderna aunque nuestros mayores ya nos la inculcaban con la famosa frase “antes de hacer algo, cuenta hasta diez”. La meditación nos sitúa en un plano intermedio, ni demasiado relajado ni demasiado tenso. Muchos grandes jinetes, para abstraerse, comienzan el calentamiento físico y el recogimiento mental por medio de la música y unos auriculares. Pensar tan sólo en nuestro objetivo, cómo desarrollarlo y las sensaciones percibidas. Obviemos los estímulos exteriores, como el público presente o la presión de otros competidores y centrémonos en nuestro interior. Pensemos en todo aquello que podemos dar o aportar, y pensando sólo en ello… ¡a la pista a competir!

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By | 2018-01-03T00:52:26+00:00 enero 3rd, 2018|Apuntes al entrenamiento|0 Comments

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