LIS HÄRTEL O EL PODER DE LA SUPERACIÓN MEDIANTE EL DEPORTE.

 

 

   En la historia que queremos desgranar hoy, existen a partes iguales ingredientes de superación, deporte y la pasión por el mundo del caballo. De cómo se puede ser pionero en diferentes facetas con ganas de trabajar y haciendo lo que a uno más le gusta.

   En Copenhague -Dinamarca- el 14 de marzo de 1921 nace una niña que le ponen por nombre Lis, Lis Härtel. Ya de pequeña empieza a practicar la equitación en unas instalaciones próximas a su vivienda, destacando por su sensibilidad y buen entendimiento con los animales. Durante los años 1943 y 1944, proyectó su inminente carrera en la doma, proclamándose campeona absoluta en su país. Tras su segundo campeonato ganado, dos hechos convergen en su vida: queda embarazada y contrae una enfermedad, víctima de una epidemia que asoló su país con más de 350 muertos y miles de afectados, la temida poliomielitis.

   La hija, afortunadamente, nace sin mayores problemas ante la sorpresa de los médicos. Pero el avance de la polio comenzó a notarse en la madre, limitando los movimientos especialmente en las extremidades. Elisabeth Bodiker, fisioterapeuta y amiga personal, practica en su recién abierta clínica y durante tres años, la rehabilitación con novedosos sistemas de masaje para la época, consiguiendo la aceptable coordinación de todo su cuerpo, excepto de rodillas hacia abajo. Esto le afecta seriamente a la acción de caminar y a la capacidad de subirse a un caballo y dirigirlo. Podríamos decir que resulta un elemento de investigación y conocimiento, que años más tarde el gobierno noruego lo plasma en una novedosa clínica para niños discapacitados mentales y motores.

   En 1947 ya está nuevamente participando en numerosos concursos de doma. No deja de ser sorprendente de cara a los espectadores, cómo debe ser izada a la montura entre dos ayudantes, pendientes en todo momento de ella. Sus participaciones con victoria la hacen formar parte del equipo olímpico de su país para la cita de Helsinki (Finlandia) 1952. Estas Olimpiadas constituyeron un punto de inflexión en muchos aspectos. Récord en participación, 69 países y 4955 atletas. Fué la época del endurecimiento político internacional. La guerra fría, las dos Alemanias; la federal y la democrática, las dos Chinas; la popular y la nacionalista.

   También fueron los Juegos del atleta denominado la “Locomotora Humana”, Emil Zátopek, batiendo récords en tres modalidades y, por tanto, medallas de oro: 5.000, 10.000 y maratón. Ejemplo de la capacidad de esfuerzo y sacrificio y de personalidad disciplinada.Cuando alguien le preguntó acerca de su secreto para ganar, respondió: “ la competición es para mí un descanso en comparación con los entrenamientos”. Para la equitación hubo importantes cambios. Es la primera Olimpiada no esclusiva de los oficiales militares, ya pueden participar civiles y mujeres. Lis Härtel conquista la medalla de plata en doma individual con su caballo Jubilée. Una de las notas más emocionantes sucedió cuando el medallista de Oro, el sueco Henri Saint Gyr, ayudó personalmente a Lis a descender del caballo y la acompañó caminando hasta el podio, todo un ejemplo de educación, deportividad y caballerosidad.

Lis Härtel y Henri Saint Gyr, medallistas en la vuelta de honor.

   Los triunfos se siguen sucediendo y así, obtiene la medalla del mundo en el 1954 en Aachen (Alemania). En 1956, vuelve a repetir la medalla de plata que la recoje en el podio caminando con unos bastones, en esta ocasión en las Olimpiadas de Melbourne (Australia), aunque curiosamente, la equitación se celebra en Estocolmo (Suecia), debido a la severidad legal y sanitaria que exigieron las autoridades australianas para el acceso de los caballos.

   Continuó su labor como entrenadora, transmitiendo toda su amplia experiencia. Trabajando con innumerables jinetes, entre ellos, Bert Jensen o Nils Haagensen, ambos olímpicos. También contribuyó a la difusión y promoción de una nueva técnica de recuperación física, basada en las ondas o movimientos que genera el dorso del caballo en movimiento y la relación íntima entre hombre y animal; la equinoterapia. Tal es así, que la Asociación Médica de los Estados Unidos, la reconoció como una técnica terapeútica eficaz. En Europa, en 1991, la FRDI (Federation riding disaled international), clarifica, estructura y reglamenta el conocimiento de la equinoterapia en tres ramas.

-Hipoterapia.
-Monta terapeútica y volting.
-La equitación como deporte para discapacitados.

Recogida de premios entre lágrimas de emoción bien merecidas.

   En 1970, se crea la Fundación Lis Härtel en Holanda, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de aquellos que padecen enfermedades que afectan al aparato locomotor, entre ellas la polio, ofreciendo terapias a caballo.

   El 12 de febrero de 2009, Lis Härtel fallece con 87 años, dejando tras de sí un legado de valores deportivos, de superación, de sensibilidad, de trabajo, que deberían ser un ejemplo para futuros deportistas en general y jinetes en particular.

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By | 2017-11-13T20:55:49+00:00 noviembre 13th, 2017|Pequeñas biografías, grandes personajes|0 Comments

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