LAS PIRUETAS.

Ejercicio muy valioso e interesante. Con su ejecución conseguimos desplazar al caballo lateralmente y en círculo a la vez. Como todo tiene un orden, debemos plantearlo tan solo cuando tengamos entrenadas adecuadamente las figuras de espalda adentro, apoyo y cabeza al muro. Como vamos a ver, las piruetas son el resultado de mezclar de manera ágil estos ejercicios, dándole un tiempo a nuestro alumno equino a que fortalezca el cuerpo y adquiera un galope de cierta calidad y reunión. Una combinación sabiamente mezclada de impulsión, equilibrio, habilidad y agilidad.

Como apuntamos, la pirueta, debe ejecutarse en aires reunidos y especialmente al paso y galope. En las piruetas trazamos dos círculos concéntricos. El más pequeño corresponde a los pies (posteriores), el mayor a las manos (anteriores). Intentemos visualizar mentalmente el binomio jinete-caballo en la ejecución de la pirueta. El lateral exterior debe pasar siempre por delante, creando una ganancia de terreno, yendo hacia adelante, favoreciendo la incurvación en el sentido de la marcha. Por lo tanto, también podríamos hablar de apoyos en círculo. El pie interior, por tanto, será el que más peso soporte.

Lógicamente, una pirueta completa describe un círculo completo (o dos, con pies y manos), de 360º. También podemos, y debemos, entrenar las variantes; el cuarto de pirueta, las medias piruetas 180º, los tres cuartos de pirueta 270º y a partir de aquí pirueta y media, dos piruetas…

De los dos círculos concéntricos ya mencionados, si el pequeño lo ocupan los pies, la denominamos pirueta directa, que es la más frecuente. Si, por el contrario, las manos ejecutan el más pequeño, tenemos la piruetas inversas al paso, más comunes en la doma vaquera.

¿CÓMO PEDIR UNA PIRUETA?

Para entender mejor la ejecución de este ejercicio visualicemos las tres alternativas donde puede ir situado el eje. Si dicho eje se encuentra en el centro, girarán pies y manos, que es la forma incorrecta. El eje más adelantado, por la cruz y entre las espaldas, permitirá el giro sobre las manos, pirueta inversa. El eje entre las caderas, facilita la rotación sobre los anteriores, la pirueta directa. Como ya hemos comentado, nuestra montura ya debe ser conocedora de la espalda adentro, la cabeza al muro en círculo y las cesiones a la pierna, al menos. Al principio, yo las enseño sobre la valla y al paso, evidentemente, que nos proporciona más refuerzo para su pie interior, y solicito únicamente medias (180º). No debemos ser muy insistentes, pues los inicios pueden fatigar en exceso a nuestro caballo, intentando apartar el pie interior, algo que nunca debe pasar. A medida que él comprenda cómo se ejecutan las medias, podremos probar las completas…y todas las que queramos. Los trancos estimados para la pirueta completa será de unos ocho, aunque esto no deja de ser orientativo. Si ya controlamos los apoyos, las ayudas son las mismas, induciendo al círculo. Nuestra pierna exterior es la que indica la dirección y el ritmo, la interior la incurvación, las manos, fijas, facilitando dicha incurvación. En ningún momento debe dejar de batir con los pies, y como afirma Alois Podhajsky, ejecutar un círculo del tamaño de una silla.

Dos instantes de una pirueta al galope.

LOS FALLOS MÁS COMUNES

Los errores nos transmiten básicamente el mensaje de que nuestro alumno no está lo suficientemente preparado o que es capaz de encontrar una escapatoria al entrenamiento. Hay que darle más tiempo, cuando pueda fisica y mentalmente, puede ser un ejercicio muy divertido que a algunos caballos les encanta.

Giros demasiado grandes- Al principio no debe preocuparnos, esto le da soporte y fuerza, siempre y cuando consigamos una evolución hacia los giros más pequeños. Para el entrenamiento cotidiano, podemos ir alternando el tamaño.

Irse hacia arriba en cada vuelta- Por falta de avance hacia delante y por no estar en la mano, a veces no avanzan y se van hacia arriba, quedándose bloqueados. Hay que abrir y darle más salida para que no dude.

Retroceder, dar pasos hacia atrás. Si llega a suceder, lógicamente se ha perdido la impulsión y las manos permanecen duras. Es más que probable que el dorso esté tenso, con la nuca alta y el equilibrio en deterioro.

Girar rápido sobre el pie- Se debe a precipitación y desequilibrio. A la necesidad por parte del caballo de acabar rápido para verse libre de un trabajo que le supera.

Cambiar de pie- La falta de equiñibrio o incurvación y cierta resistencia a las ayudas puede inducir a este error. Una muestra de que el ejercicio le resulta muy duro y no está suficientemente preparado.

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By | 2018-02-27T20:06:44+00:00 febrero 23rd, 2018|Apuntes al entrenamiento|0 Comments

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