LAS 10 COSAS QUE ODIAN LOS CABALLOS DE NOSOTROS.

¿Alguna vez nos hemos parado a reflexionar qué le puede molestar a un caballo de nuestros manejos y actitudes? De manera consciente o no -es lo mismo- podemos ejecutar acciones o gestos que resulten desagradables e irritantes.

1- NUESTRA FALTA DE ASIENTO- Que golpeémos continuamente el dorso porque rebotamos sobre la montura o que nuestro asiento no sea el adecuado en el aire ejecutado. El montar adelantado, muy tenso, con los talones oprimidos, son vicios comunes que impiden que el caballo avance con libertad, provocando bloqueo, tensión y dolor.

Por el contrario, un asiento tranquilo impide golpear de manera descontrolada el dorso, provocando a corto plazo sensibilidad, a medio plazo dolor y a largo plazo lesiones. Preocupémonos en montar de manera correcta, saquemos partido de unas clases con instructores competentes. Es fundamental dedicar unas cuantas sesiones a montar sin estribos.

2-MANOS INCORRECTAS- Cuando se aprende, existe una lógica descoordinación entre manos y asiento. Cuando las riendas son un mero asidero que nos permite sostenernos y mantenernos arriba, esos tirones secos y tensos llegan a la boca en forma de impactos, que desembocan en llagas y más tarde lesiones. A menudo la antagonía entre unas piernas que intentan empujar y unas manos que tiran impidiendo el avance, sitúan al caballo en una suerte de duda, de incertidumbre sobre aquéllo que queremos que haga. La máxima precisión en la sincronización de las ayudas de asiento y riendas debe ser uno de los primeros propósitos de nuestro preparador, que posteriormente nos permita conducir al caballo con un éxito mínimo garantizado.

3- GRITOS, RUIDOS O GESTICULAR MUY CERCA DE ELLOS- En su calidad de animales sensibles, debemos evitar cualquier tipo de manifestación gestual excesiva. Brazos que se alzan frente a su cara, aproximarnos de improviso a la carrera, exhibir fustas o palos de manera amenazante, ruidos fuertes, gritos intimidatorios, todo ello transmite tensión y temor. Es bueno hablarles, pero en tonos que invoquen tranquilidad y confianza. No olvidemos que sus orejas, cuando montamos o lo cepillamos, se encuentran a escasos centímetros y con un leve susurro nos oyen y entienden.

4-USO SEVERO DE ESPUELAS O EMBOCADURAS- Las espuelas de ruleta o las embocaduras severas o con la cadenilla barbada excesivamente ajustada, pueden generar heridas en ijares y mandíbula inferior respectivamente. Bocas secas y abiertas o lenguas que asoman lateralmente, son llamadas de auxilio que nos lanzan ante un intento de control por nuestra parte demasiado restrictivo y desproporcionado. La elección del hierro adecuado, preferiblemente filete, en función del tipo de boca de cada caballo, el ajuste correcto de la cadenilla barbada, espuelas que se aproximan progresiva y suavemente sería lo deseable. Los maestros clásicos de la equitación afirman que el uso de una excesiva “artillería” no es más que un reflejo del fracaso del adiestramiento.

El exceso de herramientas, indica un fracaso en nuestra equitación.

5- LA MANERA DESCUIDADA DE SUBIR- Las sillas mal ajustadas o cargar en exceso el peso cuando montamos, hace que las sillas se deformen ladeándose, provocando molestias en el dorso y pecho por la cincha. La manera poco respetuosa de montar es casi siempre el origen de que el caballo se mueva o no se deje subir, acaban por tomar miedo a este instante. Para subir, intentemos cogernos al pelo, usar una banqueta y sentarnos muy suave. Es importante vigilar nuestro peso para prevenir estos problemas y mejorar el equilibrio…pues no olvidemos que somos deportistas.

6- ECHAR AGUA EN LAS OREJAS- Se trata de un órgano muy sensible, que debemos evitar a toda costa mojarlo o irritarlo. La ducha tras el trabajo diario debe ser motivo de placer y jamás una especie de castigo o tortura. El agua en ningún caso debe alcanzar de manera directa las orejas. Evitemos otras prácticas poco éticas y crueles, como retorcer las orejas con el fin de inmovilizarlos o cualquier otro tipo de castigo que afecte a este órgano.

7- QUE SE GOLPEEN LAS EXTREMIDADES ENTRE SI- Un mal herraje, la falta de rectitud o la mala ejecución en los ejercicios pueden ocasionar golpes en las extremidades entre sí o pisotones, hiriendo de manera dolorosa los talones, coronas y cañas. Si estos golpes no se previenen ni tratan, pueden derivar en lesiones más serias como los sobrehuesos, que acortan considerablemente la carrera deportiva y activa de todo caballo. A menudo, este dolor desemboca en miedo, llegando a realizar movimientos antiestéticos y descoordinados, defensas o a no querer emplear los pies de manera activa -impulsores de energía- como muelles.
Un buen herraje, respetando plazos, el empleo de protectores y campanas, la revisión exhaustiva de las extremidades y una monta serena y controlada son las soluciones definitivas.

8- LOS PERROS INSOCIABLES Y FUERA DE CONTROL- Los perros que los persiguen por la pista o vallados, cuando los soltamos, que les muerden la cola, los menudillos o los hostigan, suponen un conflicto molesto e irritante. A pesar de ello, sigo viendo como en algunos lugares hace gracia y se considera como travesuras inocentes. La realidad, es que muchos caballos han terminado accidentados saltando vallados o cayéndose al intentar escapar por lo que ellos consideran un ataque. Sin olvidar que en ocasiones son los canes quienes terminan pisoteados o pateados. La convivencia entre caballos y perros es posible y debería terminar en una gran amistad entre ambos. Sociabilicemos al perro y tengámoslo siempre bajo control. Que respete a todos los habitantes de los centros hípicos, caballos, gatos, patos o gallinas.

9- EL ABURRIMIENTO DE PASAR HORAS Y DIAS ENCERRADOS EN CUADRAS- Si tenemos claro que la posesión de un caballo es una responsabilidad y una obligación, debemos atender todas sus necesidades. Dicho así, puede importarnos únicamente que no le falte comida y agua, lo cual es imprescindible para la supervivencia. Pero existen otras necesidades que a menudo se omiten bien por ignorancia o desconocimiento. Es necesario procurar un mínimo de ejercicio a diario. Montarlo es importante para trabajar los aspectos físico y psicológico. Si no disponemos de tiempo suficiente, existen alternativas que serán mejor que nada. Dar cuerda, tenerlo suelto en un campo o sesiones de andador, pueden hacer que se encuentre activo. Un caballo entretenido es la mejor prevención frente a los vicios de cuadra o estereotipias como tragar aire, el tiro del oso, etc.

Cincha bien ajustada y las piernas atentas para iniciar el entrenamiento. Todo siempre con el máximo respeto y cuidado.

10- MATERIAL EN MAL ESTADO- Los cueros resecos, la cabezadas demasiado ceñidas, las monturas deformadas o partidas, sudaderos viejos, rotos o con dobleces pueden producir rozaduras o molestias que se tornan en un suplicio para ellos. Son motivos más que probables y argumentados para que no se dejen montar o corcovéen al hacerlo. Revisemos periódicamente el material, mantener los cueros engrasados, los sudaderos limpios y en óptimo estado de uso debe ser la solución que evite el dolor, la violencia o las heridas de nuestro compañero, en una variante de maltrato involuntario e inconsciente.

 

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