LA SACA DE LAS YEGUAS DEL PARQUE NACIONAL DE DOÑANA.

Tenemos la suerte de vivir en un país donde se prodigan las manifestaciones de tipo antropológico o costumbrista. Muchas de ellas giran en torno a uno de los animales protagonistas de la historia: el caballo. Si eres amante de los animales y en particular del denominado antaño noble bruto, de Andalucía y de las marismas, hay que sentir al menos una vez en la vida la experiencia de la Saca de las yeguas. Sacas se celebran en otros muchos lugares, no olvidemos la celebérrima de Soria por San Juan. El término “saca” se refiere a sacar, apartar o retirar el ganado.

Esta antiquísima tradición data del año 1504, en que es regulada por el Duque de Medina Sidonia, firmando una ordenanza al efecto. Coincide con la feria de San Pedro, patrón del municipio. Después de que estas tierras fueran recuperadas a los invasores musulmanes, donde criaban la mayoría de los caballos árabes que empleaban para batallar. La suelta de yeguas españolas en este lugar y en semilibertad, dió origen a caballos rústicos, fuertes y con el corazón de los árabes que contribuyeron con su herencia y más recientemente con sementales de raza bretona. Sorprendentemente, un animal tan escaso y peculiar como el caballo español marismeño, no se promociona como uno de los muchos valores del Parque nacional y natural de Doñana, formado en 1969, que la mayoría de los visitantes ignoran su presencia, así como su valor genético.

Puntuales a la cita anual, si exceptuamos el año 2017 que no se llevó a cabo por falta de acuerdo. A parajes tan recónditos y bellos como Matasgorda, Rincón del pescador, el Lobo, la Marismilla, las Nuevas se llegan los yegüerizos para ir reuniendo el ganado compuesto de hembras y potrillos a lo largo del 25 de junio por la mañana, todos los ejemplares son de propiedad particular, con una media de 2 ó 3 animales por ganadero. Hábitat único, compartido y en equilibrio donde se mezclan ciervos, linces, meloncillos, flamencos, espátulas, ganado bravo y razas únicas como los caballos marismeños, los caballos de las retuertas y la vaca mostrenca o de Doñana. Uno de los grandes paraisos naturales de Europa.

Las yeguas se reagrupan en la aldea de El Rocío, creando un espectáculo difícilmente imaginable.

El día 26, todo el grupo se dirije hacia Almonte, Aunque antes bordeaban la maravillosa aldea de El Rocio, en la actualidad entran por sus calles – o mejor dicho por sus arenales – para ser bendecidos frente al Santuario de Nuestra Señora del Rocio. A nadie puede dejar indiferente la entrada a la aldea poblada por unas 1600 almas. Es fácil observar a gente emocionada por el espectáculo y el ambiente que se vive. Por delante va, anticipándose, un golpe seco de calor y de olor a sudor equino envuelto en polvo. Persiguiendo esta nube, el espectáculo. Aparecen los pastores con las yeguas y crías en manadas más o menos compactas, potrillos fatigados amparados por caballistas bregados o hembras esquivas y ariscas. Muchachas a la amazona, niños vaqueros que imitan el estilo de monta de sus padres, jinetes experimentados de anchas patillas y requemados por el sol, guiando el ganado con sus varas o chivatas. Toda una sinopsis de lo que es la Andalucia del caballo, del sentimiento, un modelo a tener en cuenta para los amantes de la equitación, uno de los epicentros del mundo equino.

Muchachos que quieren emular a los adultos con sus varas o chivatas, con el orgullo de ser caballistas.

Pasado El Rocio, hacen un alto en el camino en el arroyo de Santa Maria, donde descansan y beben agua, lo que allí califican como “el sesteo”. Vuelven a la calma perdida frente a los cientos de aficionados y turistas que hemos sido testigos de su presencia y nerviosismo por la Aldea. A partir de este momento se hacen los lotes de animales, para la entrada en la feria del recinto ganadero de la Huerta de la Cañada, en la localidad de Almonte. Entre el 27 y 29, en dicha fería se lleva a cabo primero el arrreglo de los potros; cortes de crines (atuse o atusar), desparasitado, herraje o identificación de cada ejemplar, para pasar a formar parte del mercado de compra-venta ganadero.

El día 30 todo finaliza con el retorno de los animales no vendidos, por la ruta a la inversa. Allí volverán a ser libres, a pastar y a correr por las marismas hasta el próximo año.

 

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By | 2018-10-14T15:14:48+00:00 octubre 7th, 2018|A caballo por el mundo|0 Comments

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