LA REGULARIDAD.

Concepto un tanto complejo, amplio y difuso de entender, como veremos, depende de diversos factores. La regularidad hace referencia a una franqueza u homogeneidad en los tres aires, a una igualdad o simetría en todas las pisadas, a su vez está relacionado e interactuando con las ideas de batida, tiempo, tempo, ritmo, amplitud y tranco.
La noción de regularidad tiene mucho que ver con la corrección del aire, con la soltura, uniformidad y constancia. Las irregularidades pueden ser motivo de un dolor momentáneo o de una lesión. Si descartamos ambos factores, debemos pensar en la tensión o rigidez, lo que implica echar marcha atrás en el entrenamiento y trabajar este concepto. Recordemos que la tensión- la no relajación- puede ser en cualquier parte del cuerpo, aunque las zonas más afectadas son siempre boca, nuca y cuello.
Consideremos que en todas las reprises aparecen al final unos apartados agrupados en “Notas de conjunto”, donde el juez valorará las capacidades del binomio jinete-caballo. Uno de los más importantes es la regularidad.
Cuando nos referimos a la regularidad en los tres aires, queremos indicar la uniformidad en paso, trote y galope. Cada aire tiene su fórmula o estructura biomecánica, pero todos coinciden en que éstos se componen de batidas o pisadas que impactan en el suelo. A su vez, estas batidas deben fluir con amplitud, en sus diferentes variedades a los tres aires, reunido, de trabajo, medio o largo. Cuando reunimos la secuencia de batidas que generan el movimiento propio de cada aire, ya tenemos el tranco. También lo podemos definir como el movimiento generado para dar un paso, moviendo las cuatro extremidades. De esto sabe mucho la gente del salto, que se ven obligados a contar los trancos de un obstáculo a otro. La constancia de todas las batidas con la secuencia característica de cada aire implica el ritmo. Al paso, en cuatro tiempos, al trote en dos y los tres tiempos del galope. Pero si lo que buscamos es que el ritmo tenga una frecuencia de repetición, debemos referirnos al tempo. El tempo es el metrónomo de la equitación, lo que nos ayuda a llegar al ritmo. La frecuencia de las pisadas dentro del mismo aire es inmutable, independientemente de la amplitud de los trancos o la velocidad. Cada caballo posée un tempo propio, dependiendo de la alzada, la raza y la conformación y es lo que cada jinete debe averiguar de su caballo. Un tempo estable nos permite ir mejor sentados y controlar la sincronización de las ayudas, coordinándolas con las necesidades de movimiento del caballo, llegando a otro concepto que es la armonía y las ayudas discretas e imperceptibles. El tempo no tiene nada que ver con otra concepción, la velocidad, que es la cantidad de kilómetros que recorremos por hora. Para aumentar la velocidad o bien ampliamos los trancos o cambiamos a otro aire (de trote a galope, por ejemplo).
Perdamos, o mejor rentabilicemos, el tiempo en ir sentados al trote y percibir todas las características e ideas que ya hemos comentado. Aprendamos a sentir los conceptos más importantes del entrenamiento ecuestre y diferenciemos lo correcto de lo incorrecto, lo positivo de lo negativo. Seamos constantes y démonos tiempo, no hay prisas, seguro que conseguimos mejorar nuestra sensibilidad como jinetes.

 

Un claro ejemplo de regularidad.

 

Copyright 2018 vcadiestramiento.com | Todos los datos reservados.

By | 2018-05-01T20:50:25+00:00 mayo 1st, 2018|La escala de entrenamiento|0 Comments

Leave A Comment