LA RAZA KNABSTRUPPER.

El comandante Villars Lunn se encuentra ya retirado de sus servicios a la patria y es considerado como el mejor criador de caballos en la localidad sueca de Holdaeck, en torno al año1808. De hecho, es el propietario de la archiconocida yeguada Knabstrupp. Un buen día, andando por las calles de la ciudad, sus ojos se fijan en un animal que arrastra el carro con los pedidos del carnicero Flaeb. Le llama la atención sobremanera la energía y brío que emplea en su cometido, a la vez que su peculiar color. Tanto le fascina, que la curiosidad puede a la vergüenza y se acerca al tratante de carne.

-Buenos días, buen caballo lleva para el carro y que bien lo arrastra. Curioso color con esas motas negras.

– No es caballo, sino yegua. He decidido llamarla como yo; Flaebehoppen (yegua de Flaeb). La compré hace unos días a uno de esos soldados españoles que pasaron por aquí, con las tropas francesas de Napoleón, para invadir Rusia.

Hay algo de esta yegua que le gusta al comandante, ya está haciendo planes con su fino instinto. Ya está viendo en su imaginación cómo serán los potrillos que nazcan de esta madre y de su espectacular caballo entero.

-¿Y estaría dispuesto a venderme la bestia?

-Bueno, si me paga lo que le pida…

Flaebehoppen es cruzada con un semental Frederiksborg de capa palomina, una raza local originaria del 1562 y fundada por el rey Federico II a partir de caballos españoles y napolitanos. Seguramente sin un propósito claro, se acababa de dar el primer paso para la creación de una nueva raza. La mayoría de los productos conseguidos mantenían la capa original de la madre; un llamativo moteado que hoy se calificaría de appaloosa. Aunque sería más acertada la denominación pío en negro; manchas negras sobre un fondo blanco. Ello se debe al gen de patrón blanco simbolizado como “Lp” o también referido como “complejo leopardo”. Estas manchas suelen presentarse de manera simétrica y pueden ir modificándose con el tiempo, al igual que sucede en los perros de raza Dálmata. En 1900, un aparatoso incendio en una de las principales yeguadas, estuvo a punto de acabar con esta raza, llegando a fallecer más de veinte ejemplares. Los 600 individuos que se calcula que hay en la actualidad en todo el mundo se han seleccionado más teniendo en cuenta sus colores y habiendo sido mejorados con cruces de appaloosas americanos para fijar genéticamente el llamado “pelaje o gen leopardo”. Básicamente son criadas tres líneas, los ponis, la línea barroca de corte más antiguo y masivo y el caballo de tipo deportivo, más ágil y ligero. Su facilidad de manejo y su vistosidad hacen que sean muy codiciados como animales de circo o espectáculo.

Bent Branderup y los caballos Knabstrupper.

EL CABALLO “PEQUEÑO TÍO”

Uno de los knabstrupper más famosos de la historia quizá haya sido el aparecido en la serie televisiva “Pippi Calzaslargas”, inspirada en el personaje literario de la escritora sueca Astrid Lindgren. En España, tras una espera de varios años por la censura, que no veía con buenos ojos la vida desordenada y poco ejemplar de Pippilota, se estrenó en 1974. “Pequeño tío”, es el nombre que se le dió en nuestro país a su caballo, un ejemplar de la raza que comentamos y que en realidad su nombre debería ser traducido más acertadamente como “Muchachito” (Lilla Gubben).

Pippi Calzaslargas y su caballo Pequeño tío.

EL JINETE DANÉS BENT BRANDERUP.

Cada raza debe tener un defensor que crea en ella y la apoye. El jinete Bent Branderup es la cara visible de estos bellos animales, que ha hecho del trabajo su verdadera pasión y su estilo de vida. En cuanto supo hablar, le pidió a su abuelo un caballo como regalo navideño.

Su afición y respeto desmedido hacia los animales le llevaba a alojar en su casa, de manera clandestina, perros, gatos o hámster. Con seis años empezaron sus primeras montas y ya no lo dejó. El siguiente paso fue domar y montar los caballos de los alrededores, con lo que adquirió bastante experiencia. En el preceptivo viaje de estudios al cumplir la mayoría de edad, elige España como destino. Logra llegar hasta Jerez donde visita la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre y conoce a su fundador; Alvaro Domecq, con quien se queda una larga temporada para aprender. Posteriormente viaja a Portugal, donde sigue formándose con el gran Nunno Oliveira. En Alemania su maestro es Egon Von Neindorff.

Bent Branderup y Hugin.

En la actualidad, al sur de Dinamarca, regenta su acreditado centro hípico y es uno de los principales representantes de la escuela de la ligereza actual. Buscando la liviandad y sensibilidad en ayudas y asiento. Este jinete es asociado a su famoso ejemplar de raza Knabstrupper, Hugin. De potro, los veterinarios recomendaron sacrificarlo a causa de diferentes fracturas en sus tres patas, a consecuencia de un accidente en el campo. Ostentaba el título de Campeón Semental Premium en Dinamarca, en 1991. La decisión de darle una oportunidad podríamos resumirla con el aserto filosófico; “no es tan importante lo que un caballo pueda hacer en doma clásica, sino lo que cuenta son los beneficios que otorga esta doma para el caballo». No fue un trabajo fácil. Además, Hugin pierde la mayor parte de la visión con nueve años. A pesar de todo, demuestra ser un luchador nato superando cualquier expectativa de vida. Fallece con 29 años y hoy tiene un busto que preside la escuela donde trabajó, aprendió y enseñó durante toda su vida. Actualmente, Bent Branderup, imparte cursos por toda Centroeuropa, está considerado uno de los máximos representantes de la equitación danesa. Su idiosincrasia, más propia de un artista bohemio, aporta al panorama ecuestre un aspecto físico inusual, al menos para un jinete del sur de Europa; gafas y barba estilo Napoleón III.

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