LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO.

   La llegada de un potro no deja de ser un desafío lleno de ilusión y de incógnitas. Sabemos que tenemos un gran trabajo por delante y a menudo nada fácil. Sentimos la necesidad de establecer un protocolo o liturgia en el sistema de adiestramiento. Todo esto nos lleva a plantearnos un sin fín de dudas, tales como:

-¿Qué orden debo llevar en el entrenamiento?
-¿Qué cantidad de trabajo debo imprimir a diario?
-¿Seré capaz de hacerme entender?
-¿Debo practicar una equitación razonable o de exhibición?
-¿Si me dedico al salto, la base es la misma que para la doma?

   La contestación a estas dudas y otras muchas, se comenzaron a plasmar en un manual para la caballería alemana, en torno al 1912, que fue pasando por diferentes revisiones y ediciones. En el 1940 hay constancia de la primera edición de un interesante libro, escrito en la lengua germana, por Siegfried Von Haugk, que titula algo así como “La formación de reclutas en equitación”. Se vuelven a actualizar los objetivos de la doma clásica, perfilando un orden de cometidos similar al que conocemos hoy en día.

Una de las primeras ediciones de “Equitación para reclutas”.

   A menudo se reprocha a “la escala de entrenamiento” de haber quedado anticuada. Autores muy reconocidos alteran el orden de conceptos porque así lo creen más efectivo. Como quiera que sea, no deja de ser más que un guión de valores a perseguir en el potro, en la búsqueda de una lógica racionalización del entrenamiento. Aclaremos que estos elementos de doma nunca deben interpretarse como algo aislado e independiente, sino más bien como los ingredientes que debemos mezclar de manera correcta y sabia para elaborar, en sus justas proporciones, un plato de más alta cocina.


La Federación Ecuestre Internacional, elaboró hace unos años su propio guión de entrenamiento, para cualquier caballo de cualquiera de las tres disciplinas olímpicas (salto, doma y completo). El orden en que debemos trabajar los conceptos es el siguiente:

1- Ritmo. Regularidad y tiempo.
2-Flexibilidad. Elasticidad y ausencia de ansiedad.
3-Contacto. Aceptación de la embocadura y de las ayudas.
4-Impulsión. Aumento de energía.
5- Rectitud. Idéntica incurvación a ambas manos.
6- Reunión. Remetimiento y equilibrio.

Se trata, pues, de factores fundamentales que deberían estar unidos a otros no menos importantes como:
-La relajación. Ausencia de tensión.
-En las ayudas. Entre las piernas y las manos.
-Libertad, de los aires.

                                         DESCÁRGATE “LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO”.

 

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By | 2017-11-13T21:28:02+00:00 noviembre 13th, 2017|La escala de entrenamiento|0 Comments

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