¿SABÍAS QUÉ ES LA ENFERMEDAD DEL LUNES?

Existe una patología en el caballo nada infrecuente, en que, después de un día de ejercicio muy intenso, éste aparece en la cuadra inmóvil, con muchos dolores articulares, como paralizado.  Esta afección recibe múltiples denominaciones. Rabdomielitis, rabdomielosis exercional, parálisis del tercio posterior, síndrome de fatiga muscular, síndrome del agarrotamiento,  azoturia, la enfermedad del lunes…

¿Y por qué se llama la enfermedad del lunes? A menudo la padecen los animales que han sido “exprimidos” el domingo para uso y disfrute de su propietario, sin tener en cuenta si la preparación era la adecuada. Parece ser que hay dos factores determinantes, un ejercicio desproporcionado a  la capacidad física del caballo o bien un trabajo intenso y defectuoso. En mi opinión, muchos casos son producidos por la falta de respeto que debemos a nuestro animal. Pretendemos pedirle cosas para las que quizá no esté preparado, suponiéndole un gran esfuerzo articular. Actividades como encierros, romerías o travesías sin una preparación previa y adecuada, harán que tengamos a nuestra montura dolorida e inmóvil al día siguiente. Es importantísimo un calentamiento adecuado,  progresivo, al menos de 10-15 minutos de trote con la nuca baja o una fase de enfriamiento de 10-20 minutos al paso. Buscar la forma física adecuada montándolo al menos cuatro veces a la semana. Si no disponemos de tiempo, existe la opción de ejercitarlo a la cuerda o de recurrir al caminador. No olvidemos la importancia de la alimentación equilibrada y adecuada. Mucho cuidado con los piensos de alta energía que se emplean para animales de baja actividad física. Una dieta excesiva en carbohidratos produce un almacenamiento exagerado del glucógeno en los músculos, transformándose mediante el proceso de oxidación a glucosa. El problema, es que esta reacción química produce un desecho: el ácido láctico. Si el nivel es muy alto o si el riego sanguíneo no es capaz de evacuarlo, se deposita en las fibras musculares, dañándolas.

Por lo tanto, el principal síntoma va a ser un gran dolor muscular, tanto, que a veces tienen dificultades para mantenerse en pie, produciéndose graves daños y hasta roturas musculares. Es muy similar a unas severas agujetas, pero extremadamente dolorosas, presentando el animal una actitud nerviosa y alterada. Las articulaciones afectadas se muestran doloridas, endurecidas y sudorosas. También puede observarse dificultad para orinar, con un color oscuro de ésta por la eliminación de toxinas.

En animales de hipódromo, existe una  relativa predisposición vinculada a su estilo de trabajo.  Al parecer, también existe un factor hereditario, por lo que habría que desestimar aquellos ejemplares que lo manifiesten de manera recurrente para la cría.

El tratamiento va a consistir en descanso absoluto, retirada de los alimentos  y que el veterinario evalúe el alcance de la dolencia. Se considera leve si su recuperación se lleva a cabo en unas 24-48 horas. El facultativo evaluará la opción de aplicar antiinflamatorios para controlar el dolor y diuréticos que eliminen el exceso de las toxinas procedentes de la descomposición muscular.

By | 2017-10-18T11:38:25+00:00 octubre 5th, 2017|¿Sabías qué?|0 Comments

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