GARRAPATAS Y CABALLOS.

¿QUÉ SON?

Desde el punto de vista sanitario, las garrapatas pueden suponer un riesgo real para nuestros caballos. Vamos a intentar conocer un poco más de la biología y comportamiento de este ácaro.

Los insectos de caracterizan, entre otras cosas, por poseer tres pares de patas; las arañas, cuatro pares. Por lo tanto, las garrapatas estan estrechamente emparentadas con los arácnidos. Pero la garrapata no caza, sino que depende de los mamíferos o reptiles para chupar la sangre y alimentarse de esta manera. Los seres vivos con estos hábitos los denominamos ectoparásitos hematófagos (parásitos que se alimentan desde el exterior del cuerpo del hospedante de su sangre). El hecho de que se alimenten de sangre, no tendría mayores consecuencias. Pensemos la ínfima cantidad que debe chupar una sola garrapata, pulga o mosquito. El problema es que les gusta deambular de una víctima a otra, generando con su aparato succionador (quelíceros) un intercambio de contaminación de gérmenes, transmitiendo de esta manera numerosas enfermedades. No olvidemos, por ejemplo, que el motivo principal de contagio de la peste en la Edad Medía, no eran las ratas como se afirmaba, sino las pulgas que hospedaban en ellas y que actuaban como transmisores.

¿CÓMO PICAN?

La enfermedad de Lyme, puede afectar a los seres humanos y otros mamíferos. Los síntomas principales son fiebre, anemia, inflamación de las articulaciones incluso con cojera. Resulta difícil de diagnosticar, puesto que estas dolencias pueden coincidir con un sin fín de patologías.

Una picadura no implica forzosamente un contagio de enfermedad. A menudo, nuestro sistema inmunitario es capaz de neutralizar los patógenos y en otras ocasiones, éstos ni siquiera existen. Aunque también es cierto que en un pequeño porcentaje de veces si pueden ser transmitidas enfermedades de difícil diagnóstico, síntomas poco concluyentes y largo tratamiento.

Como suele recomendarse de manera habitual, lo mejor es la prevención. Control de animales que pueden portar altas cantidades de garrapatas (ganado ovino y caprino), no pasear por zonas de pastoreo del ganado, uso de pipetas o collares en nuestros perros, con el fin de que no actúen como intermediarios. Limpieza periódica de cuadras e instalaciones donde habiten nuestros caballos. Cepillados y duchas en verano, que mejoran la salud de la piel, al tiempo que nos permiten inspeccionar el cuerpo de nuestro animal.

En cualquier caso, las garrapatas son un problema sanitario de primer orden. Atención si trasladamos caballos fuera de España y especialmente a Estados Unidos, donde deben efectuar cuarentenas que certifiquen que se encuentran libres de estos desagradables parásitos.

La piroplasmosis es producida por un organismo celular denominado Babesia caballi. Los síntomas más habituales son anemia e ictericia producidas por la destrucción de los glóbulos rojos, problemas en la coordinación locomotora y daños en el sistema nervioso.

La babesiosis (o babesiasis) es una enfermedad parasitaria similar a la malaria provocada por protozoos del género Babesia y que suele afectar a los animales domésticos, en especial a los perros. Su nombre se estableció en honor a biólogo rumano Victor Babeş, que fue el primero en aislar al agente patógeno.

Aunque el caballo no parece ser el mamífero más apetitoso para las garrapatas, yo he conocido dos casos equinos afectados de piroplasmosis, una de las infecciones más típicas debido a su picadura.

Un ejemplar de garrapata puede permanecer durante meses inmóvil en lo alto de una planta o en la grieta de una construcción. Cuando con sus sensores detectan el cambio de temperatura que desprende un animal de sangre caliente se dejan caer y penetran por el pelo. Suelen caminar un largo rato hasta que encuentran una zona de piel especialmente irrigada y accesible (orejas, ingles, nalgas). La piel es perforada por el extremo distal dentado de sus quelíceros (equivalente a las mandíbulas de los insectos), se fijará fuertemente a la piel gracias al hipostoma (algo así como un gancho de anclaje), y ya pueden empezar a succionar sangre. La pieza bucal va a quedar adherida, como por un tipo de sellante, gracias a una sustancia que segrega a base de proteínas, lípidos y carbohidratos. La combinación de estos ingredientes es la responsable de la irritación local que genera una picadura, aún pasados muchos dias. Tan pronto como esta garrapata quede saciada, lo que puede ocurrir en dos o tres jornadas, se soltará de manera voluntaria para caer al suelo. Las que muestran mayor tamaño (algunas como un grano de cachuete), han logrado multiplicar su volumen por cincuenta veces. Se trata de hembras y gracias a la ingesta de sangre, veran estimulado el desarrollo de los huevos.

Caso extremo de invasión por garrapatas. En este caso sí que supone un serio riesgo para la salud del animal y su entorno.
Caso extremo de invasión por garrapatas. En este caso sí que supone un serio riesgo para la salud del animal y su entorno.

¿CÓMO LAS RETIRAMOS?

Ya sabemos que jamás debemos dejar la cabeza anclada, por lo que nunca se tira de ella para extraerla. Lo más práctico y seguro es el empleo de los ganchos diseñados a tal efecto y que se comercializan en tiendas de mascotas o peluquerías caninas. Los últimos estudios desaconsejan el empleo de la gota de aceite o jabón, que la asfixiaba. Parece ser que genera a la garrapata un estrés que le obliga a liberar todos los germenes de manera inmediata, aumentando la posibilidad de enfermedad o reacción alérgica.

Esquema ilustrativo del ciclo biológica de la garrapata.

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By | 2019-07-17T12:04:39+01:00 julio 17th, 2019|¿Sabías qué?|0 Comments

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