FEDERICO CAPRILLI O LA REVOLUCIÓN DEL SALTO.

Si a alguien debemos atribuírle un auténtico renacimiento en la modalidad de salto, ése es sin duda el jinete y militar italiano Federico Caprilli (7 de abril de 1868- 6 de diciembre de 1907). Las enseñanzas de Caprilli marcan un antes y un después, un punto de inflexión a partir del cual todo es revolución y evolución. Es un cambio en la posición del jinete sobre el caballo, que visto de manera retrospectiva podemos preguntarnos ¿por qué no se le ocurrió a alguien mucho antes?

En 1886, con 18 años accede a la Escuela Militar de Módena, al norte de Italia, como alumno de caballería. Aunque a punto estuvo de no superar la revisión médica, le encuentran un cuerpo biométricamente descompensado ( en un léxico más sencillo, estaba contrahecho).

Destinado a la importante Escuela de Caballería de Pinerolo, se le consideraba un jinete indisciplinado. Era una época en que la intervención sobre el caballo resultaba tan extrema, que se tornaban rígidos y a veces tan bloqueados que llegaban a deteriorar el movimiento natural. Esta severidad venía heredada de siglos pasados y del extremo control necesario para la guerra. No destacaba por sus habilidades, practicando técnicas de su invención y haciendo poco caso o nada a sus profesores. Algo verdaderamente grave para la época y el estamento militar. Llegó a desarrollar un estilo propio de monta basado en la intuición primero y más tarde en la experiencia. A partir de fotografías tomadas en diferentes momentos del salto, con o sin jinete y observaciones in situ, recopiló una importante información sobre diferentes aspectos, como la concesión de libertad del cuello para que pueda bascular o la manera en que apoya las manos para recibirse del obstáculo. Uno de sus primeros asertos mantenía que la técnica de trabajo en el picadero no era la adecuada para la enseñanza del caballo ni del jinete. Si admitimos que la caballería cumplía la función de reconocimiento y avanzadilla, implicaba cabalgar de manera ágil y superar cualquier contingencia del terreno. Ambos debían bregarse en campo abierto y con obstáculos naturales. Otra novedad consistía en permitir que las cabalgaduras pudieran estirar el cuello y la cabeza, encontrando de esta manera el equilibrio natural.

Dos imágenes muy ilustrativas del antes y el después; montar en contra del caballo o a favor.

Muy pronto ya impartía sus vanguardistas conocimientos a un grupo de alumnos incondicionales. En sus clases imperaba la carencia de dolor y castigo físico hacia el caballo, procurando adaptarse más a su movimiento natural. La ausencia de enfrentamientos directos con el potro, convertía a los más recalcitrantes en sumisos y asentados, con ganas y disposición para el trabajo.

Numerosos son sus hitos deportivos, quizá el más importante, conseguir por primera vez que se rebasara el límite de los 2 metros en la disciplina de salto alto, que hoy conocemos como salto de potencia. Concretamente, en 1902 y con el caballo Melapo, es capaz de volar hasta los 2,08 m. Tal proeza tuvo lugar en la ciudad italiana de Turín, en el marco de una competición internacional militar (recordemos que por entonces no podían competir los civiles), con Italia, Alemania, Austria y Rusia como participantes y donde Caprilli dió un espectáculo de rendimiento y habilidad, el concurso fue todo un compendio de sus principios ecuestres.

Aunque su verdadero legado supone la implantación de una nueva técnica para afrontar el salto, que hoy podemos creer que lleva practicándose toda la vida; la gestión del obstáculo con los estribos cortos y levantado sobre la montura. En efecto, hasta entonces, los saltos se ejecutaban sentados sobre el dorso del sufrido animal, lo que hizo que se evolucionara muy poco o nada en el aspecto deportivo. La llegada del novedoso método Caprilli, revolucionó esta disciplina, permitiendo un mejor entendimiento con la montura e impulsando la superación de alturas y de nuevos récords, hasta entonces paralizados.

Al principio costó la implantación de la nueva técnica, que tuvo muchos detractores. Como anécdota, decir que una promoción de recién nombrados oficiales italianos fueron castigados por desfilar según el método Caprilli. Es decir, de pie y con los glúteos levantados, lo que fue interpretado como una ofensa hacia las damas presentes.

CAPRILLI Y LAS OLIMPIADAS.

Uno de los grandes éxitos de Caprilli, a título póstumo, fueron los jinetes italianos entrenados según su método y triunfadores en las olimpiadas. El lugarteniente Tommaso Lequio conquistó nada menos que la medalla de oro y su compañero el mayor Valerio la de plata en las primeras olimpiadas de la posguerra (Amberes 1920). Por equipos lograron la de bronce, por detrás de Suecia y Bélgica respectivamente. Aunque para hacer justicia habría que decir que faltaron algunas delegaciones favoritas, como la británica, debido a un brote de fiebre bovina que les impidió trasladar los caballos.

Por aquel entonces la caballería italiana era una de las más prestigiosas y eficaces del mundo. Sus escuelas de caballería eran un referente, especialmente la ubicada en el hoy barrio romano Tor di Quinto, equiparada en aquel momento a la Escuela Francesa de Saumur.

La escuela italiana llegó a ser un referente a nivel mundial en sus destrezas ecuestres.

NUEVA TÉCNICA, NUEVA SILLA.

Y no olvidemos que la novedosa técnica sólo podía llevarse a cabo modificando las sillas. Bastes y faldones más adelantados para posicionar los estribos más cortos. De esta época data el ahora tan de moda arzón flexible. Surgieron muchas variantes y alternativas en las monturas, algunas no llegaron a cuajar, y otras perduran hasta nuestros días.

El Conde Ilias Toptani, noble de origen armenio y adiestrador destacado de la escuela de Caprilli, fue entrenador de diferentes equipos de salto en Sudamérica. El fue el artífice de la verdadera revolución en las sillas. Aumentó la profundidad del asiento y la hizo más estrecha para que los muslos del jinete no quedasen tan separados, adelantando las acioneras. De esta manera, el peso del jinete se desplazaba hacia adelante. La denominada “silla de Toptani” resultaba muy adecuada para saltar, pero no tanto en campo a través. Una modificación en el diseño la volvió menos radical. De esta manera surgió lo que hoy llamamos “montura mixta”, menos adelantada que la de salto, aunque no tan profunda como la de doma. Este es el motivo de que tengamos los tres tipos de monturas que se usan en la actualidad en la mayoría de los centros hípicos.

LAS GRANDES APORTACIONES DE CAPRILLI.

De manera sinóptica, podemos afirmar que las aportaciones del jinete italiano fueron las siguientes.

  • Facilitar el basculamiento del cuello y la capacidad de decisión al caballo.
  • Acortar estribos e instalarse de pie sobre la silla.
  • Creación de un nuevo modelo de montura que permita aplicar su técnica.
  • Entrenamientos en el campo, generando más libertad de movimientos.
  • Conceder al caballo la maduración física y psíquica de manera natural. No tener prisa en el adiestramiento. Algunos ejemplares eran debutados a los quince años.

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By | 2019-09-29T23:50:52+01:00 septiembre 29th, 2019|Pequeñas biografías, grandes personajes|0 Comments

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