EMBOCADURAS: EL FILETE.

Algunos de los filetes más empleados.

1- Filete de anillas de tres piezas con la unión central giratoria. Es de un reconocida marca que los elabora en una aleación de cobre y manganeso que les incentiva a una mayor salivación. Excelente acabado pensados en una mayor comodidad en toda la boca y principalmente en la lengua.

2- Filete de anillas doble. De la misma marca que el anterior e idéntica composición. en la anilla grande van las riendas, ejerciendo rotación en el interior de la boca de una manera ergonómica. Resulta muy cómodo, aunque es algo caro.

3- Filete de «D» de cobre, quizá un poco fino, pero bastante cómodo.

4- Filete grueso de anillas. Es hueco y por tanto no pesa, se emplea para caballos jóvenes, por eso también se denomina filete potrero. Las características mencionadas lo hacen muy suave.

Imagen extraída de un catálogo comercial. Como vemos, la imaginación de los creadores es grande. Comentemos algunos de ellos.

1- Filete grueso de olivas de dos piezas. Un modelo clásico y habitual. Es el filete típico, recomendable.

2- Filete fino de tres piezas tipo Verdún o de «D», por la forma de sus anillas. Con embocaduras gruesas, recomendable, pues evita que se introduzca la anilla en la boca.

3- Filete fino de tres piezas tipo Verdún o de «D». Similar al anterior pero con la embocadura anatómica y ruedecita giratoria en el centro, que le permite descontraer.

4- Filete de dos piezas de «D». Este modelo es un clásico que aceptan perfectamente los caballos.

5- Filete de «D» con cadena doble. Muy agresivo y nada adaptado a la boca del caballo. Debería quedarse como una anécdota -una extravagancia- en catálogos o como objeto de coleccionismo. Espero no verlo jamás en uso.

6- Filete de «D» de tres piezas similar al 3. En este caso lleva unas guías en las anillas para riendas y cabezada, provocando rotación del filete al tirar y generando más tensión.

7- Filete de olivas en caucho, es metálico, pero lo forran en caucho para darle más suavidad. Un clásico y muy recomendable.

8- Filete de flauta. Ingenio inventado hace unos siglos con la intención de solucionar los problemas de los caballos que tragan aire. Es un tubo perforado donde se obvia la comodidad del caballo. Resulta llamativo que lo vea en comercios y ferias, por lo tanto alguien lo debe adquirir. Para mí, es un objeto meramente de coleccionista.
Imagen extraída de un catálogo comercial. Comentemos los diferentes tipos.
1- Filete grueso de anillas inoxidable; el típico.

2- Filete de anillas grueso de tres piezas, o filete francés, con la pieza central plana.

3- Filete de anillas grueso de tres piezas, con la pieza central redondeada, más recomendable que el anterior.

4- Similar al anterior, aunque cambia el material, éste es de cobre que favorece la salivación.

5- Filete fino de anillas. Usado solo, un poco más agresivo que los anteriores. Se emplea sobre todo para combinar con el bocado en doma clásica.

6- Filete rígido de anillas. Poco recomendable, aunque existe una opción menos mala forrada de caucho o goma.

8- Filete de anillas grueso de tres piezas con la central giratoria. Esa ruedecita móvil le permita «jugar» al caballo, ayudando a la descontracción de la mandíbula. Filete suave y recomendable.

16,17,18- Filetes de anillas de alambre trenzado. Evita que el caballo tire de la mano o se apoye. No lo hará porque no se atreverá por su severidad. No deja de ser una crueldad y una extravagancia que deberíamos evitar.



Las embocaduras son las herramientas de las que nos servimos para comunicarnos con nuestro caballo desde la boca. Atendiendo a las diferentes características de los hierros, podríamos dividirlos en tres grupos; filete, bocado y pelham. Vamos a intentar comprender su uso, aplicación y diferencia.

El filete es el más suave, el más racional, aquel que todos deberíamos manejar. Ejerce la acción más simple, pues como veremos frente a sus hermanos mayores bocado y pelham, carece de palancas o cadenillas que multipliquen su efecto. La acción recae siempre en la mandíbula inferior (asientos y lengua) y debemos evitar las embocaduras posicionadas altas que arrugan el labio, la famosa “sonrisa” que se comenta en ciertas ámbitos ecuestres y que acaba contusionando la parte externa de la boca. Al situarse alto, como indicamos, puede golpear el primer molar y además vamos a acentuar la presión de la cabezada sobre todo en la nuca y alrededor de las orejas (testera y frontalera). Es recomendable que en la visita anual de nuestro veterinario para la vacuna, inspeccione el estado de la boca y lime los picos que estime oportuno. Todo lo que sean golpes, tirones o presiones excesivas provocarán la elevación de nuca y consiguiente hundimiento de dorso, alterando de manera absoluta la biomecánica del caballo y produciendo, a largo plazo, molestias o lesiones. Esta cabeza alta colabora con el trabajo negativo del filete, que se desplaza a las comisuras de los labios, potenciando aún más la elevación de cuello. Además, no va a contribuir a que el caballo marche con impulsión o regularidad. Por lo tanto, podemos extraer la conclusión que más que embocaduras duras o severas existen manos o equilibrios negativos que desembocan en la defensa y temor del caballo.

Algo fundamental y poco entendido es el grosor correcto de una embocadura. Las más suaves, son las más gruesas. O dicho de otro modo, cuanto más grosor, más superficie se apoya en la zona de los nervios sensoriales que cubren la boca en labios, asientos o lengua. Mejor comunicación con más suavidad. Cuando son finos, la superficie de apoyo es menor y más intensa. La respuesta inicial puede ser más rápida y eficaz, pero pronto esta excesiva presión concentrada en zonas muy pequeñas dan como resultado que los nervios se entumezcan y pierdan sensibilidad, llegando incluso a producir callosidades. Entonces, el caballo, va a reaccionar de una manera más tosca, pasará a ser sospechoso y sentenciado de poseer una boca dura y acusado de que no vale para ser montado, a diario se constatan casos reales en donde se reprocha al caballo acerca de sus cualidades y la falta de colaboración.

La mayoría de las embocaduras se elaboran en acero inoxidable, material muy fiable y fácil de limpiar. Sus antecesores no eran más que trozos de asta o huesos introducidos en la boca. Posteriormente se trabajaban a mano en las fraguas y con hierro como materia prima, aún quedan sitios en el sur de España donde se elaboran artesanalmente y a medida de la boca del caballo, personalizados. El hierro se oxida y produce un sabor especial. Aunque el acero se ha impuesto por ser más higiénico, resulta insípido. Existen de aleaciones de cobre y manganeso, que favorecen la salivación y parece que les gusta mascarlo. De goma, para bocas hipersensibles y los hay con sabores a frutas o vainilla. Con ruedecitas para contribuir a la movilidad mandibular. Los filetes de una barra rígida ya están denostados, afortunadamente. Hoy suelen ser de dos piezas articuladas o, mejor, de tres con una pieza pequeña central y redondeada que contribuye al confort y suavidad. Esta pieza central evita el efecto tenaza, con mayor presión en mandíbula y lengua. También constituyen otro mundo las anillas exteriores de sujeción; de oliva, de palillos, elevadores, de anillas planas. Todas estas variables conforman extensos catálogos donde podemos ver centenares de embocaduras diferentes. La manera de montar del jinete, la disciplina o el tipo de boca (grosor de lengua, carne en los asientos, forma del paladar o tamaño de la boca) y temperamento, hace que cada caballo deba llevar la embocadura más adecuada. La efectividad del filete puede ser intensificada con ciertas herramientas: una muserola apretada, el uso de cierrabocas, tijerillas o riendas alemanas colaboran a endurecer un filete calificado a priori como algo suave.

Algunas veces debemos probar varias embocaduras hasta encontrar la más conveniente. La longitud estándar para un caballo se sitúa en 12,5 cm y un centímetro menos para poni C o D. Como norma, escojamos las más gruesas, de tres piezas y anillas más bien grandes.

Recordemos que en las competiciones de iniciación en doma clásica, el uso del filete es obligatorio. También lo es (sólo por cuestiones éticas) en el manejo de un potro, en que hay que darle tiempo a que la boca “madure” y asimile las ayudas correctamente. Como regla general, pensemos que todos los caballos deben ser montados con la embocadura más suave posible.

A comienzos del siglo XX, en la Inglaterra de la caza del zorro, se afirmaba con cierta ironía que existían tres tipos de locos: “El loco, el loco de remate y aquél que sale a cazar con filete”, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Deliciosa imagen de John Leech (1817-1864), ilustrador y grabador inglés. Uno de mis preferidos por su manera satírica de abordar la equitación británica. A pesar de llevar una severa embocadura, ya se adivina que la escena va a concluir con un «aterrizaje involuntario».

Copyright 2019 VCadiestramiento.com |Vicente Castillo| Todos los datos reservados.

By | 2019-01-29T21:07:48+01:00 enero 21st, 2019|Apuntes al entrenamiento|0 Comments

Leave A Comment