EL ZOOPRAXISCOPIO O EL INVENTO DEL CINE GRACIAS AL CABALLO.


El ojo humano no es capaz de captar ciertos detalles que nos rodean, como el movimiento de los animales. Para ello fue necesario idear un sistema que pudiera reproducir fotografías tomadas muy seguidas, creando la ilusión del movimiento. Lo que pudo ser un mero invento para el estudio del movimiento de los seres vivos, acabó impulsando el precario mundo de la fotografía, evolucionando hasta el embrión del cinematógrafo.

Varios investigadores se lanzaron a este objetivo, con la elaboración de las primeras máquinas, que podríamos calificar hoy, cuando menos, de curiosas. El fenaquitiscopio era una especie de juguete en donde se colocaban diferentes dibujos de la misma figura con sensibles cambios en su posición en una placa redonda. Al hacerla girar, creaba la ilusión de movimiento. El Praxinoscopio, era muy similar, aunque se diferenciaba por una serie de espejos en prisma de hasta doce paneles. La prestigiosa revista Scientific American (1878) publicó seis grabados que proponía recortar y montar en un cilindro llamado zoótropo, con una ranura por donde la vista unía las imágenes, conceptuándolas como movimiento. El zoopraxiscopio fue la oferta más seria y que mayor éxito tendría. La denominación se tomó del griego, zoos (animal) y praxiscopio (movimiento de rotación).

En 1872, el magnate Leland Stanford ostenta la gobernación de California, es presidente de la Central Pacific y propietario de una importante cuadra de caballos de carreras. Eadweard Muybridge (1830-1904), por otra parte, es un inquieto fotógrafo procedente del Reino Unido. Director de mediciones topográficas por fotografía, contratado por el gobierno estadounidense, y conocido por novedosos experimentos en este campo. Previamente, había disparado en placas de cristal instantáneas sobre la belleza de Yosemite y también al amante de su mujer, aunque a este último con arma de fuego. Es llamado para que resuelva una duda, que era la eterna duda en la equitación: “¿un caballo al galope o trote largo es capaz de mantenerse en algún momento en el aire con sus cuatro extremidades, sin tocar el suelo? Además, como curiosidad, James Keene -presidente de la Bolsa de San Francisco- era el representante del grupo contrincante, que afirmaba lo contrario. Se crearon por tanto dos corrientes de opinión y una excelente apuesta económica de por medio.

Tras una serie de estrategias fallidas, Muybridge decide emplear una docena de cámaras dispuestas en fila, con disparadores que se activaban al paso del caballo de carreras Occident en el hipódromo de Sacramento, calculando una velocidad de 35 km/h. El experimento queda incompleto porque falta velocidad de obturación.

En 1878 vuelve a la carga con un nuevo plan y un invento que permite mayor velocidad de disparo. En este caso, el escenario es el rancho del que dispone Stanford y la yegua de carreras Sally Gardner. Para ello, ata un cordel de cada obturador al otro extremo de la pista, de tal manera que el caballo a su paso lo rompe involuntariamente. El conjunto de las cámaras logra registrar doce imágenes en aproximadamente medio segundo. Cada impresión resultante, fue retocada para que el fondo apareciera en blanco y destacara mejor la figura. Proyectadas en el zoopraxiscopio, a las revoluciones adecuadas, daban la ilusión de un movimiento secuencial contínuo. Esta primera grabación dejó patente el movimiento de tres tiempos que ejecuta un caballo al galope, para enojo de unos y regocijo de otros, al igual que se visualizaba claramente el breve intervalo de tiempo en que permanece suspendido en el aire. De esta manera, publica en 1878 lo que podríamos denominar como su “primer corto”; “El caballo en movimiento”.

El revolucionario invento, abrió un campo de investigación inabarcable, pues cualquier forma de vida es movimiento. Con seres humanos vestidos o desnudos, registró multitud de acciones y posturas como andar, correr, bajar escaleras, saltar, remar, practicar esgrima o boxear. También realizó miles de estudios concluyentes sobre el movimiento de los animales. En el zoológico de Filadelfia estudia elefantes, aves rapaces, monos, ciervos o avestruces. Contribuyendo a un mayor conocimiento de la ciencia de la locomoción y la biomecánica. Este fue su cometido y su obsesión durante el resto de su vida. Llegó a impresionar miles de placas y creó trabajos tan interesantes como “Animal locomotion (1887)”

Esta es la historia -curiosa historia- de cómo el mundo del caballo contribuyó y aceleró la llegada de una de las actividades de ocio más atractivas del siglo XX. Posteriormente, un ayudante de Thomas Alva Edison- Charles Francis Jenkins- inventó una máquina capaz de filmar y plasmar imágenes en movimiento, comenzando a proyectarse en salas destinadas al efecto. Acababa de nacer el cine como nueva contribución al arte.

Copyright 2019 vcadiestramiento.com– Vicente Castillo | Todos los datos reservados.

By | 2019-03-22T00:38:33+01:00 marzo 22nd, 2019|Historias de la Equitación|0 Comments

Leave A Comment