¿CABALLOS HERRADOS O DESCALZOS?

Uno de los motivos de preocupación para aquellos que deseamos lo mejor para nuestros caballos es constatar si es mejor herrar, o por el contrario dejarlo descalzo. Ambas decisiones tienen sus pros y contras. Hay que matizar que cada manipulación debe ser personalizada en función de las características individuales y particulares.

-CABALLO HERRADO
El herraje es un protector al excesivo desgaste del casco, provocado por el peso extra del jinete y las actividades deportivas para las que no estan pensados. Ya en la antigüedad se practicaba el uso ocasional de las llamadas hiposandalias, unos protectores fabricados a partir de piezas metálicas o esparto y atados a la corona. Las correas fueron sustituídas por los clavos, evolucionando a las actuales herraduras.

El herraje es un oficio muy serio y de mucha responsabilidad. No sólo se corta casco y se clava herradura; hay que evaluar el aplomo natural, favorecer el aumento de casco y calcular las fuerzas compensatorias del movimiento propio de cada ejemplar, teniendo en cuenta la actividad a la que se va a dedicar. No hay dos caballos que pisen de la misma manera, al igual que no hay dos personas que lo hagan igual..

Pero un herraje, si no es correcto, también limita la expansión del casco o provoca descompensaciones de fuerzas, causando problemas a medio plazo. Los más frecuentes, el estrechamientos de cascos o la aparición recurrente de grietas y cuartos. La ranilla se comprime, perdiendo su importantísima capacidad amortiguadora. Recordemos el famoso aforismo, “Que la herradura se adapte al casco y no el casco a la herradura”.

Un casco descalzo y perfectamente sano.

-CABALLO DESCALZO

El caballo está pensado, por naturaleza, para caminar descalzo. Pero no para llevar peso encima o trabajar de manera intensiva. Tampoco son buenos aliados los caminos y terrenos pedregosos. La denominación actual de esta técnica es barefoot.

Es cierto que a muchos animales nunca se les hierra y llegan a adquirir una excelente calidad de cascos, lo cual redunda en su propio beneficio. También es práctica habitual en aquellos que van a estar parados durante largos períodos, bien por lesiones o jubilaciones definitivas. Para ello, debemos reducir la alimentación demasiado energética, controlando la cantidad de azúcares ingeridos y un mantenimiento de los cascos; secos, a la vez que hidratados y alejados de focos de suciedad. El repaso periódico por un herrador competente, que recorte excesos y lime los cantos para evitar que se rompa la tapa, hará el resto. Es muy importante en un caballo descalzo que disponga de una zona donde caminar suelto varias horas al día, para fomentar la irrigación sanguínea en el casco y éste se encuentre más nutrido y resistente.

Cuando debamos transitar por zonas muy rocosas o abrasivas, podemos usar unas botas de caucho, que proporcionan mayor agarre y protección. Son de fácil colocación y van por tallas, al igual que nuestro calzado. Es muy importante que ajusten a la perfección, pues en caso contrario pueden ocasionar rozaduras, o tropezones, siendo casi peor el remedio que la enfermedad.

A menudo observo que el comienzo de la monta de un potro coincide con su primer herraje, aunque deba ser traumático porque no esté preparado psicológicamente. No tengamos prisa en calzarlo y menos si trabaja sobre arena. Que al principio el herrador actúe únicamente en arreglos y aplomos, más tarde el herraje sólo de manos, para concluir con el trabajo completo. Pero insisto, no tengamos prisa. Existen ejemplares muy domados que por desarrollar su actividad principalmente en pistas de buen suelo, nunca se hierran. También es particularmente lamentable ver como excelentes ejemplares deben ser sedados para retocar o arreglar los cascos, y todo por un manejo traumático, poco paciente e inadecuado al principio.

No todos los caballos pueden ir descalzos, ni todos soportan el herraje. El nivel de sensibilidad de las tapas, la incorrecta selección de algunas razas de deporte y la posibilidad de que hayan tenido alguna patología (infosuras) puede limitar la posibilidad de retirar las herraduras. También he conocido caballos que daban bastantes problemas con herrajes normales y correctivos, sólo quedaron aliviados al ser descalzados. Averigüemos si el nuestro corresponde a alguno de los dos extremos. En mi opinión, la mejor opción a nivel general, pasa por una postura intermedia; herrar las manos que suelen sufrir más y donde más peso soportan y descalzar los pies. En este caso, veremos como los cascos posteriores se alargan más, por el efecto natural de la tracción. Esta es la alternativa que les va bien a casi todos los caballos.

Valora bien todas las opciones, ahora la decisión es tuya.

Caballo herrado, donde se puede apreciar a la derecha dos cuartos, debido a la presión que soporta el casco en ésa parte. En este caso, sólo se recuperó cuando se dejó descalzo.

 

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By | 2018-08-24T12:39:49+00:00 agosto 24th, 2018|Apuntes al entrenamiento|0 Comments

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