10 VALORES PERSONALES PARA QUE LOS NIÑOS MONTEN A CABALLO.

Seguro que aquéllo que más deseamos es educar a nuestros hijos de la manera adecuada. La escuela fomenta el conocimiento. El entorno y los diferentes estímulos a los que son sometidos, instan a la creación de los valores personales y la educación. Por qué no pensar en que uno de esos estímulos o incentivos sea la actividad de la equitación.

1- INTERACCIÓN CON LOS ANIMALES- Algo que verdaderamente sorprende cuando estableces por vez primera contacto con los caballos, es su tamaño y su pasmosa facilidad para ser manejados e interactuar. A partir de aquí, surge un vínculo emocional y de respeto entre caballos y niños. Sin olvidar otros habitantes siempre presentes en hípicas, principalmente perros y gatos, en una sociedad que con frecuencia vive de espaldas a la naturaleza y los animales.

2- APRENDER A COOPERAR- Entre los compañeros se fomenta la ayuda, entre ellos colaboran para cepillar los caballos, ensillarlos o se dan consejos de cómo manejar aquellos animales considerados más complicados. De esta manera se propicia la cooperación y la socialización, destruyendo el egoísmo.

3- PRÁCTICA DE LA ACTIVIDAD FÍSICA- Hemos creado una sociedad comodona y sedentaria, con una estadística sobre la obesidad infantil preocupante. Fundamental mantener una alimentación equilibrada y actividad física diaria, y qué mejor si es en un entorno al aire libre e ideal, además, entre animales.

4- AUTOCONTROL- Aquel que no se controla a sí mismo, jamás podrá controlar a su caballo. Este célebre aforismo, tan mencionado en el mundo de la equitación, nos hace pensar en la importancia del autocontrol. El aprender a no perder los nervios, a no desesperarnos, a mantener la sangre fría, a que la concentración no nos juegue una mala pasada, nos ayudará a ser personas de carácter sólido y a resolver los problemas que nos reserva esta vida.

5- INCENTIVAR EL CONOCIMIENTO- Nunca se acaba de aprender a montar bien. El interés por adquirir las claves de la perfección, nos estimula a seguir buscando la verdad, a aumentar nuestra necesidad de aprender, a ser exigentes, a amar el conocimiento. Sólo el ser perfeccionista con uno mismo nos permite mejorarnos día a día como jinetes…y como personas.

6- COMPETIR CON DEPORTIVIDAD- La competición es esencial para comprobar nuestros avances, se trata de una evaluación a cargo de un juez que siempre es parte imparcial. Pero además de competir para ganar, la equitación no se trata de un deporte de choque, de contacto, donde sale la parte más dura o agresiva de cada uno. Todo lo contrario, predominan cualidades tan positivas como la sensibilidad, respeto a los animales y hacia el resto de los concursantes y como deporte individual la total carencia de choque físico y por lo tanto de violencia. Todos hemos contemplado con satisfacción como los jinetes se saludan entre ellos o cooperan cuando alguno se ve en dificultades (el olvido de unas vendas, cargar caballos al camión, alterar orden de salida para llegar a tiempo), todo ejemplos de deportividad y de poseer las mejores cualidades personales.

Enseñar el respeto y cariño a los animales.

7- REAFIRMAR LA RESPONSABILIDAD- Montar y satisfacer las necesidades de un animal implica una gran responsabilidad. Tareas como el cepillado, alimentación, mantenimiento y cuidado del material incrementan la responsabilidad de cualquier niño, aunque todo esto deba ser supervisado por los adultos.

8- CONTACTO CON LA NATURALEZA- Pocas posibilidades son más propicias para estar en contacto con la naturaleza como un centro hípico, los caballos, perros o gatos van a convivir con nosotros. Que los picaderos se encuentran alejados de los núcleos urbanos, tiene sus ventajas. El visitar a caballo el río más próximo, el bosque más cercano o sorprender a un zorro o una piara de jabalies nos permite un contacto con la naturaleza que la vida actual nos restringe.

9- OFRECER ALTERNATIVAS- Muchos padres interesan a sus hijos por la hípica para que conozcan alternativas reales a otros hábitos menos edificantes que nos proporciona la sociedad más negativa. El conocer otras costumbres más saludables y otras maneras de vivir puede hacer que nuestros hijos escojan por sí mismos el camino correcto.

10- EL ESFUERZO DA RECOMPENSAS- La práctica de la equitación es bastante desagradecida a corto plazo, pero todos sabemos que la perseverancia y la práctica diaria da sus frutos. Esta cualidad, sin duda, nos hace madurar para saber afrontar mejor la vida, que no deja de ser una lucha diaria en donde al final, todo esfuerzo aporta su recompensa. Recuperemos la cultura del esfuerzo.

Crear el hábito del esfuerzo, un ensayo de la vida real.

 

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