10 RAZONES POR LAS QUE NO DEBEMOS COMPRAR UN CABALLO.

 

Cuando decidimos dar el salto y pasar a ser propietarios de nuestro primer caballo, debemos reconocer que, a veces, nos supera más la ilusión que la realidad. Podríamos considerar políticamente incorrecto que una página dedicada a la promoción del mundo ecuestre intente convencernos para no poseer un caballo en propiedad. Lo cierto, es que a menudo no se tiene en cuenta la responsabilidad tan importante que asumimos al aceptar el cuidado de un animal tan grande y vital. No es difícil hallar en los centros hípicos animales que llevan mucho tiempo sin salir o propietarios que deben muchos meses de cuota por no haberlo pensado antes, por no poder asumir algo que acaba transformándose en una auténtica carga. Hagamos, pues, un acto de reflexión y honestidad y replanteémos si vamos a ser capaces de satisfacer todas las necesidades que esta nueva experiencia nos demande.

1- ¿TENGO LA INFORMACIÓN SUFICIENTE? Es fundamental informarnos adecuadamente de las necesidades de un animal como éste, tanto económicas como físicas. Según nuestro nivel, algún experto nos debe aconsejar acerca del más conveniente por raza, edad y temperamento. Su tamaño implica una alta necesidad de alimentación y mucha energía que liberar. Antes de dar el paso adelante, repasemos el resto de los puntos.

2- ¿CON QUÉ PERIODICIDAD PODRÉ IR A VISITARLO? Es importante que reordenemos nuestra agenda personal y laboral, que nos sea posible acudir al menos tres o cuatro veces a la semana. Es un compromiso rígido para satisfacer las necesidadses de limpieza, ejercicio y cuidado general. Que no nos asuste el frío, el calor o las horas nocturnas. Muy a menudo, se pierde -o se rentabiliza- la hora de comer en ir a montar.

Ante la imagen, cualquiera puede desear tener un caballo en propiedad. Pero, ¿podemos mantenerlo?

3- ¿PUEDO ASUMIR LOS COSTES DE MANTENIMIENTO? Calculemos previamente los costes de mantenimiento. Revisiones periódicas veterinarias, herrajes y pupilajes podemos considerarlos como gastos fijos de los que difícilmente podremos librarnos. Curiosamente, los precios fluctúan mucho según la comunidad autónoma. Sumemos estos gastos fijos y hagámonos la siguiente pregunta; ¿Puedo pagarlo?

4- ¿PUEDO HACER FRENTE A LOS GASTOS INESPERADOS? No pensemos sólo en los costes mínimos de mantenimiento señalados en el apartado anterior. Puede suceder que nos venga un imprevisto que nos desequilibre el presupuesto. Una lesión, un parto difícil, un largo período de medicación o un herraje correctivo supondría un extra económico al que nos cueste llegar.

5- ¿PODRÁ RELACIONARSE CON OTROS CABALLOS? Como animales sociales y de manada que son, es muy importante que se relacionen de manera activa con otros congéneres. Cuadras comunicadas por rejas o momentos donde se junten en un cercado siempre vigilados, pueden resultar una sana manera de combatir las largas horas en que se encuentran solos y en donde la comunicación con los de su especie les va a beneficiar psicológicamente.

6- ¿ESTOY DISPUESTO A MONTARLO CON REGULARIDAD? ¿Tengo claro si realmente lo voy a montar?. Parece que hay una extraña afición en soltar los caballos en campos y montarlos poco. No olvidemos que es una necesidad si queremos tenerlos con un mínimo de doma y manejabilidad. En realidad, el objetivo no debe ser montar por montar, sino montar teniendo en cuenta los conceptos de entrenamiento bien aplicados. Cada monta debe tener la suficiente calidad técnica como para mejorarlo física y mentalmente. Aquí entra en escena la figura del entrenador o profesor, que nos orientará correctamente.

7- ¿TENGO AMIGOS EXPERTOS O PROFESIONALES QUE PUEDAN AYUDARME? Hay veces que nos resulta difícil el manejo o comunicación con nuestro caballo. Será el momento de contar con la experiencia de un profesional que nos ayude a solventar los problemas. No olvidemos que, lógicamente, habrá que pagarle y acabará siendo nuevamente un gasto no esperado.

8- ¿PUEDO COMPATIBILIZAR MI HORARIO LABORAL CON EL DEL CENTRO HÍPICO? ¿Mi larga jornada laboral me permite ir a visitarlo dentro del horario comercial del centro hípico? La vida moderna implica muchas horas de trabajo, convirtiendo los días en jornadas laborales completas. El caballo no entiende de hipotecas y otros compromisos pecuniarios. Pensemos que debemos dedicarle un par de horas diarias, puesto que no sólo es la monta: preparar, despreparar, engrasar, duchar son tareas secundarias pero de vital importancia.

9- ¿DISPONGO DE UN LUGAR DONDE VIVA DIGNAMENTE? Cuadras de al menos 3m. X3m., agua de calidad, calma en el ambiente, un techado donde cobijarse, instalaciones seguras que eviten accidentes. ¿Puedo tenerlo en un lugar que reúna condiciones de dignidad?, en ocasiones una hípica barata no implica que no haya unas instalaciones con un mínimo de condiciones.

Todos los animales necesitan una dedicación y un tiempo.

10- ¿VERDADERAMENTE ES UN DESEO SERIO O ALGO PASAJERO? No confundamos el capricho propiciado por esta sociedad de consumo a una afición de verdad. No tengamos prisa en poseer nuestro primer caballo, usemos los animales de la escuela hasta que lo TENGAMOS claro. Pensemos en otras opciones. Podemos llegar a un acuerdo para asumir la cesión de un caballo y que nos aporte las primeras experiencias.
Si has sido capaz de superar los diez puntos de manera satisfactoria está claro que verdaderamente puedes ser propietario de un caballo. ¡Adelante!Hay gente con la misma ilusión que tú esperando a tu nueva adquisición para disfrutar de un deporte apasionante, con miles de practicantes en nuestro país, con miles de personas que ya decidieron en su momento que la equitación iba a ser su estilo de vida.

By | 2017-10-25T09:07:01+00:00 octubre 25th, 2017|10 cosas que...|0 Comments

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