10 CONSEJOS PARA CUIDAR DE TU CASCO, LA MEJOR PROTECCIÓN.

El casco es la mejor protección frente a los imprevistos de muchas disciplinas deportivas y en concreto de la equitación. Por ello es la única prenda de seguridad que obliga la Federación Ecuestre Internacional. Pero a menudo no se le cuida como debería ser y no se tiene en cuenta que en ciertas situaciones puede llegar a salvarnos la vida. Pero, ¿sabemos cómo cuidarlo?, ¿en verdad le damos el mantenimiento que se merece? Desde aquí, os sugerimos unas pautas.

El casco nos puede evitar algún disgusto.

 

1-DEBEN ESTAR SIEMPRE HOMOLOGADOS- Este es el principal requisito que debe tener un casco, su homologación. O lo que es lo mismo, una certificación para un uso concreto. Debe venir en el interior, indicado en una etiqueta o icono que lo especifique para esta disciplina.

2-QUE SEA DE LA TALLA CORRECTA- Normalmente hay tres tallas, una para niños y dos de adultos. La mejor manera para saber si el casco está indicado para nuestra cabeza es agitarla como si diésemos un “no” con contundencia y con el casco sin abrochar, si se mueve, nos va grande.

3-AJUSTABLES POR DETRÁS- Adquirir preferiblemente  aquellos que lleven una pieza ajustable por la parte trasera, en forma de rueda, que permite la adaptación final, definitiva y perfecta a nuestra cabeza.

4-CASCO ESPECÍFICO A ESTA DISCIPLINA- Cada casco debe estar homologado para la actividad deportiva indicada. No usemos jamás un casco para equitación de otra modalidad deportiva (ciclismo, montañismo). El diseño va siempre acorde a los diferentes impactos según las disciplinas, por ejemplo, pensemos que la caída eventual de

una piedra en montañismo no es lo mismo que el “aterrizaje forzoso” desde un potro juguetón.

5-CONFORTABLES Y BUENA VENTILACIÓN- Las nuevas tecnologías han aportado una fabricación con materiales y diseños innovadores que permiten una gran ventilación,  comodidad y ligereza. Puestos a elegir, mejor en colores claros, que absorben menos los rayos solares.

6-OJO A LOS GOLPES O CAÍDAS- Cuando tengamos una caída donde el casco impacte, revisémoslo y si el impacto es serio lo más recomendable es sustituirlo. A menudo la carcasa o el relleno de espuma se suelen dañar, perdiendo eficacia frente a otros accidentes. Por supuesto, evitemos que se caiga al suelo o que se guarde en cualquier lugar recibiendo peso encima. No haríamos sino reducir su eficacia.

7-EL CASCO TIENE UNA VIDA LIMITADA- Los rellenos de espuma y de fibra con que se confeccionan los cascos tienen una vida limitada. Los fabricantes hablan de un par de años, aunque quizá sea una previsión exagerada,  podemos calcular de manera más correcta en torno a tres o cuatro años la durabilidad con absorción máxima del impacto, o lo que es lo mismo, la vida útil.

8-NUNCA DEJARLO AL SOL- El sol directo calienta en exceso los materiales, produciendo una dilatación y una deshidratación que contribuye al rápido deterioro del mismo. Que no se nos olvide nunca junto a la valla o tirado en el suelo.

9-USARLO SIEMPRE- Obligatorio por la Federación Hípica Internacional y Española. Pero no pensemos en una imposición sino en un accesorio que nos puede salvar de más de un disgusto. A menudo no lo consideramos porque pensamos “yo no me caigo”, pero ¿y el caballo?, puede tropezar y caer sin esperarlo.

10-BUSQUEMOS OTROS USOS- ¿Porqué no usarlo en tareas que podemos considerar habituales?, por ejemplo, en el momento de cargar un caballo al transporte, para herrar un potro e incluso limpiar las cuadras o descargar la paja. Bien pensado son tareas donde a menudo asumimos riesgos que no deben acabar en tragedia.

 

By | 2017-10-18T12:10:59+00:00 octubre 18th, 2017|10 cosas que...|0 Comments

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